le señalo la mancha: ahí.
digo: ahí.
lo próximo que recuerdo es mi despertar en el alba: fui desnuda hasta el ventanal de mi living a mirar por la ventana y me quedé en suspenso con el iris al fondo, esa raya a veces esperanzadora y a veces inmunda que llamamos horizonte.
hace frío, se va el otoño, pensé.
dije: ahí.
después me vestí y me preparé unos mates en la cocina.
y después encaré el frío con dignidad y música en los oídos.
caminé, me detuve frente a una avenida y se me llenaron los ojos de lágrimas.
ahí.
los cuerpos no se quiebran. la materia es sólida.
todo lo pequeño es magnánimo. esa memoria chiquita, esa piel chiquita.
miro mis manos, los dedos largos, a qué sabe mi amor, a qué.
si doy la espalda, doy el mundo.
el mundo sí se quiebra.
la luz es un efecto sideral.

Laura Mazzocchi